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Resolución ResAP (2001) 2 relativa al papel del farmacéutico en el marco de la seguridad de la salud

Consejo de Europa. Comité de ministros

Adoptada por el Comité de Ministros el 21 de marzo de 2001 en la 746º reunión de los Delegados de los Ministros

El Comité de Ministros, en su composición restringida a los representantes de Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Portugal, Eslovenia, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido, Estados Miembros del Acuerdo Parcial en el campo Social y de la Salud Pública,

Considerando la Resolución (59) 23 de 16 de noviembre de 1959 relativa a la extensión de las actividades del Consejo de Europa en los campos social y cultural;

Teniendo en cuenta la Resolución (96) 35 de 2 de octubre de 1996, donde se revisaban las estructuras del Acuerdo Parcial y se decidía continuar, en base a las normas revisadas que modifican las expuestas en la Resolución (59) 23, las actividades previamente realizadas y desarrolladas en virtud de esa resolución, particularmente las que apuntan a:

  1. Elevar el nivel de protección de la salud pública en su sentido más amplio, incluyendo una contribución constante – en el campo de los productos que tienen un impacto directo o indirecto en la cadena alimentaria humana así como en el campo de los pesticidas, productos farmacéuticos y cosméticos – para armonizar la legislación, reglamentos y prácticas de gobierno, por un lado en la calidad, eficiencia y controles de seguridad de los productos, y por el otro en el uso seguro de los productos tóxicos o nocivos;
  2. Integrar a la gente con discapacidades en la comunidad: definiendo y contribuyendo a la implantación pan-europea de un modelo de política coherente para la gente con discapacidades, que tenga en cuenta simultáneamente los principios de plena ciudadanía y vida independiente; y contribuyendo a la eliminación de todo tipo de barreras para la integración, bien psicológicas, educativas, relativas a la familia, culturales, sociales, profesionales, financieras o arquitectónicas;

Teniendo en cuenta la acción llevada a cabo durante varios años con el propósito de armonizar la legislación en el campo de la salud pública y, en particular, en el sector de la farmacia;

Teniendo en mente las medidas propuestas en las Resoluciones AP (93) 1 sobre el papel y educación de los farmacéuticos comunitarios, AP (94) 1 sobre el uso racional de medicamentos y AP (97) 2 sobre el desarrollo de la función de los farmacéuticos y la adaptación de su educación inicial, y la necesidad de implantarlas;

Teniendo en menta las conclusiones del Seminario sobre "El Farmacéutico en la encrucijada de los nuevos riesgos sanitarios: ¡un compañero indispensable para su gestión!", celebrado en el Consejo de Europa en Estrasburgo del 20 al 22 de octubre de 1999;

Considerando el nacimiento de nuevos tratamientos y sus riesgos asociados;

Considerando que los efectos iatrogénicos, incluso los errores de medicación, no son solo un problema de salud pública sino que también lleva a elevar el gasto sanitario;

Considerando la creciente tendencia a la auto-medicación;

Considerando los peligros inherentes a los productos falsificados;

Considerando los problemas que aparecen por la venta a distancia de productos medicinales y el desarrollo de esta práctica a través de Internet;

Considerando los retos de las nuevas tecnologías de la información;

Considerando la necesidad de asegurar que la aplicación del proceso tecnológico beneficie al paciente;

Considerando que los farmacéuticos proporcionan valor añadido tanto gracias a su experiencia científica y farmacéutica como en términos de ética;

Considerando la necesidad de promocionar el papel del farmacéutico en la gestión de los nuevos riesgos sanitarios;

Considerando que los farmacéuticos comunitarios son los profesionales de la salud más fácilmente accesibles para los pacientes y que ayudan a personalizar la provisión de atención al paciente;

Considerando que la atención farmacéutica ayuda a reducir riesgos iatrogénicos, incluyendo los errores de medicación;

Considerando la necesidad de tener en cuenta los servicios profesionales en la remuneración de los farmacéuticos;

Considerando que el gasto sanitario no debe ser reducido a costa de la calidad de la atención;

Considerando que las legislaciones necesitan ser adaptadas para afrontar el nacimiento de nuevos riesgos sanitarios y el desarrollo del papel del farmacéutico en su gestión;

Recomienda que los gobiernos de los estados miembros del Acuerdo Parcial en el campo Social y de la Salud Pública tomen en consideración los siguientes principios con el propósito de adaptar sus legislaciones para reflejar el papel en desarrollo del farmacéutico en relación con la seguridad de la salud, y que anime a los farmacéuticos, sus organismos profesionales, instituciones académicas, financiadores de la asistencia sanitaria y asociaciones de pacientes y consumidores a tenerlos en cuenta:

  1. Con el desarrollo de los sistemas de comunicación y el proceso científico hay el riesgo de perder el contacto personal. Los pacientes, como derecho, deberían poder tener contacto directo con un farmacéutico. También es esencial establecer cooperación a través de lazos que unan farmacéuticos, autoridades sanitarias y otros profesionales de la salud. Los farmacéuticos deben poder trabajar libre y desapasionadamente en estos vínculos. El sistema bajo el que están remunerados debe ser revisado para reflejar el servicio profesional que proporcionan más que el margen profesional o el volumen de sus ventas, de acuerdo con la Resolución AP (93) 1 sobre el papel y educación del farmacéutico comunitario. La educación básica y posterior de los farmacéuticos debería incluir ciencias del comportamiento y habilidades de comunicación.
  2. Los gastos sanitarios no pueden ser reducidos a expensas de la calidad de la atención. Para reconciliar la calidad con la necesidad de mantener bajos costes, debería reconocerse la contribución del farmacéutico a la mejora de la calidad y al control de costes, y el marco legislativo debería asegurar un papel para los farmacéuticos en cada escalón de la cadena de medicación.
  3. Uno de las funciones básicas del farmacéutico, como experto en productos medicamentosos, es ayudar a prevenir riesgos iatrogénicos. Hay varios medios de reforzar el papel del farmacéutico a este respecto. Debe establecerse una red epidemiológica de errores de medicación, que incluya a los farmacéuticos y otros profesionales de la salud, con comunicaciones sistemáticas. También debería desarrollarse la atención farmacéutica y la farmacia clínica (en farmacias hospitalarias y comunitarias y en atención primaria). Debe reforzarse el papel del farmacéutico como proveedor de información a los médicos prescriptores, pacientes, y otros proveedores sanitarios. En particular, los farmacéuticos deben dar a los pacientes, no sólo consejo oral, sino escrito sobre el uso apropiado de los productos medicinales.
  4. La atención farmacéutica es un elemento esencial en la prevención y reducción de los riesgos iatrogénicos y debería implantarse sistemáticamente. Esta incluye:
    • El mantenimiento de registros farmacéuticos que contengan los detalles del historial del paciente, medicamentos suministrados, información clínica, resultados terapéuticos y biológicos disponibles, y recomendaciones hechas al paciente;
    • El seguimiento de las prescripciones, particularmente a la luz de la ficha farmacéutica del paciente para revisar la coherencia y las posibles interacciones con otras medicaciones;
    • Evaluación de la medicación total del paciente;
    • La racionalización del consejo proporcionado a los pacientes: deben desarrollarse procedimientos donde, en particular, los pacientes con determinadas circunstancias reciban información escrita;
    • El intercambio sistemático de información con otros profesionales de la salud (vía redes).

Para conseguir estas tareas, debería hacerse un uso completo de las distintas tecnologías de la información y bases de datos relevantes, y debería ser posible acceder a perfiles de paciente incorporándolo en fichas farmacéuticas.

  1. Los riesgos asociados con la automedicación pueden reducirse si los pacientes están bien informados y los farmacéuticos toman un papel importante en el proceso. Los farmacéuticos deben informar al paciente sobre las interacciones significativas. Incluso, los pacientes deben ser aconsejados de los riesgos asociados con los productos "frontera" y los medicamentos disponibles fuera del control farmacéutico, tanto a través de los profesionales de la salud como de campañas de información.
  2. Los farmacéuticos deben evaluar todas las solicitudes de los pacientes. Deben poder apoyarse en protocolos que incluyan criterios para evaluar el estado de salud del paciente y ofrecer consejo. Los farmacéuticos deben, si es necesario, poner sus opiniones por escrito y, de acuerdo con el paciente, dirigirlas a su médico.

Donde se guarda la ficha del paciente, debería incluirse también información sobre su automedicación.

  1. Dados los altos riesgos inherentes a los nuevos tratamientos, tales como terapia génica o celular, es esencial:
  • Establecer un bloque de buenas prácticas en colaboración con todos los profesionales involucrados, y seguir su implantación;
  • Asegurar, a todos los niveles, que los protocolos terapéuticos están documentados en detalle y verificados;
  • Establecer equipos multidisciplinarios que utilicen los mejor posible de las diferentes habilidades de sus miembros;
  • Establecer criterios para decidir cuando es apropiado el tratamiento, dados los peligros y los elevados costes de tales terapias;
  • Asegurar que hay un intercambio de información entre los profesionales de la salud relevantes dentro y fuera de los hospitales;
  • Hacer obligatorio el registro de todos los pasos en la investigación, producción y uso de productos farmacéuticos derivados de ingeniería genética.

El farmacéutico, como uno de los expertos en la gestión de riesgos de la salud, debe integrarse en cada escalón y jugar un papel activo en la toma de decisiones.

  1. Dado que los tratamientos se usan, cada vez más, para capacitar a las personas para exceder sus capacidades naturales, más que para tratar sus enfermedades, debe darse a los farmacéuticos un mayor papel para desanimar a tales prácticas. Se debe concienciar a los pacientes de los riesgos inherentes y evaluar sus solicitudes a la luz de la ficha de paciente. Las autoridades sanitarias deben organizar campañas para informar a la gente sobre los peligros de utilizar los medicamentos de este modo.
  2. La falsificación de medicamentos plantea una amenaza real. Para combatir estos peligros, deben cooperar las autoridades, los fabricantes, mayoristas, farmacéuticos y organizaciones intra-gubernamentales y no gubernamentales.
      1. Las autoridades deben:

  • Establecer sistemas de vigilancia incluyendo farmacéuticos en cada escalón de la cadena de medicación;
  • Requerir que una persona (por regla un farmacéutico) se haga responsable de la calidad en cada escalón del proceso de distribución;
  • Reforzar el sistema de inspección de requisitos de fabricantes y mayoristas;
  • Actuar contra la importación, distribución y comercialización incontroladas;
  • Tomar precauciones al acercarse a los mercados abiertos y a las políticas de reducción de precios.

Los fabricantes deben:

  • Desarrollar envases que hagan difícil la falsificación;
  • Reconocer la necesidad de recopilar las quejas de falsificaciones como un asunto propio;
  • Cuando haya victimas de falsificaciones, notificar a las autoridades sanitarias y a los responsables en cada escalón de la cadena de distribución.

Los farmacéuticos deben tener extremo cuidado en la selección de sus proveedores.

Los pacientes deben ser conscientes de los peligros inherentes de la falsificación de medicamentos.

1. Las autoridades de salud pública deberían garantizar la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos comercializados. Pero tales garantías están amenazadas por ciertas prácticas relacionadas con Internet, así como por la importación ilícita y las ventas a distancia ilegales.

Debe diseñarse un conjunto de buenas prácticas farmacéuticas en Internet. Esto debería ser implantado, en particular, por los gobiernos que contemplan la venta de medicamentos por Internet. Si es necesario, deberían garantizar un contacto real (en oposición con el virtual) entre el farmacéutico y el profesional de la salud.

Debería diseñar una legislación internacional, o en su ausencia la legislación del país del final de la venta debería prevalecer sobre la del país de origen.

Con respecto a la información y publicidad es necesario introducir un sistema de acreditación y un sello de calidad.

Debe concienciarse de los aspectos a los consumidores, tanto individualmente como a través de campañas de información masivas.

Las autoridades de salud pública deberían utilizar Internet para dirigir al público información fiable.

2. Para optimizar la atención al paciente, deben establecerse redes que inlcuyan a los farmacéuticos hospitalarios y comunitarios y a los que trabajan en equipos de atención primaria, médicos y, cuando sea apropiado, autoridades sanitarias, financiadores de seguros sanitarios y universidades. Estas deben facilitar la cooperación entre profesionales dentro y fuera de los hospitales.

El principal objetivo de tales redes debe ser servir los intereses del paciente.

Debería asegurarse que:

  • El paciente mantiene su libertad de elección;
  • Los datos del paciente son confidenciales y sólo las partes deseadas tienen acceso a ellos;
  • Se establecen criterios de calidad y seguridad, y las redes son validadas y compatibles;
  • Se determinan los niveles de responsabilidad.

El uso de nuevas tecnologías hará más fácil mantener fichas y seguir las prescripciones.

  • Para conseguir estos objetivos, la educación básica y posterior de los diferentes facultativos involucrados debe ser adaptada en base a la evolución.

Glosario

Producto frontera: producto no clasificado en una categoría legal definida (medicamento, producto cosmético, suplemento dietético, producto sanitario) que lleva a confusión sobte los asuntos relacionados con su presentación y/o función.

Seguridad de la salud: la seguridad de los individuos contra todas las formas de riesgos asociados con las elecciones de terapia, prevención y diagnóstico y tratamiento, el uso de productos sanitarios, y las acciones y decisiones de las autoridades sanitarias.

Efectos iatrogénicos: reacciones inesperadas, acontecimientos o accidentes que pueden ocurrir como resultados del efecto específico de los medicamentos o como resultado de las circunstancias de su uso, incluso los errores de medicación.

Atención Farmacéutica: la implantación de diferentes procesos que permitan la dispensación responsable de tratamiento medicamentosos hasta que se alcanzan resultados que mejoran la calidad de vida del paciente.

Equipo de atención primaria de la salud: equipo multidisciplinario y comunitario de salud que garantiza el primer contacto del paciente con todo el sistema sanitario.

Automedicación: tratamiento farmacológico tomado pr el paciente bajo su iniciativa sin prescripción médica.